Jóvenes Ingenieros en el Servicio Público

Por Ramiro Murguia

Hola amigas y amigos, colegas Ingenieros:

Cuantas veces han realizado un trámite oficial donde hay una cola tan grande y lenta que, con el tiempo perdido podríamos construir con fichas de dominó un edificio de 5 metros de alto, con los detalles del Palacio de Bellas Artes. Y aunque parezca graciosa la fantasía, es todo un problema no solo para quien espera, sino para todo lo que rodea las personas que ahí pierden el tiempo.

Amigos Ingenieros, alguna vez escuché que los únicos que “deben” ocupar cargos públicos son licenciados en ciencias políticas, derecho, economía, contaduría o administración. Pero esta bizarra aseveración es tan equivocada que ha provocado la mínima o nula productividad que existe en las oficinas públicas.

Ejemplo: si 15 personas esperan ser atendidos por 45 minutos, habrá 11.25 horas/hombre perdidas. Las cuales representa más de un turno laboral; si este número se multiplica al doble haciendo una suposición de las personas que hacen alguna solicitud al día en una sola oficina, se hace casi 24 horas/hombre perdidas, tres turnos laborables de 8 horas. Ahora bien, si los oficinistas o “seudo servidores” públicos demoran los trámites podemos realizar suposiciones mínimas que se pierden en un año 420 días laborables.

Estoy plenamente seguro que para mejorar el sistema “público” (policiaco, legislativo, penal y hasta judicial) se requiere de la participación juvenil, jóvenes intelectuales, capacitados en las materias correspondientes y principalmente con vocación, nosotros los jóvenes trabajamos en base a logro de resultados, conocemos la eficiencia, la productividad y necesidad de acreditar las instituciones públicas, es por ello que cada vez más se requiere de la participación de los Jóvenes Ingenieros para lograr que Veracruz sea la punta de lanza en competitividad y recrear el modelo a todo México, para que de una vez por todas, tome el lugar que le pertenece, ser uno de los principales actores en el acontecer mundial.

De lo contrario seguiremos estancados en la medianía de la economía, del arte, de la cultura, de la industria, del deporte, de la simple, llana, terrible y deprimente mediocridad.

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