Competitividad, esa es la clave.

“La muerte termina con todo, menos con la verdad”
Dicho Popular

Por Ramiro Murguía

Cuando después de establecer un debate serio, con propuesta e inteligencia entre un grupo de jóvenes estudiantes Mexicanos radicados en Europa, y ante la pesimista e irreal respuesta que me dieron. Con rechazo y con sed de cambio no puedo dejar de pensar en ella. Entonces recordé a “Don Julio” quien me dijo lo mismo años atrás: “Así es México”.

 

El caluroso debate parecía sólo citas de las tantas conversaciones que tuve con Don Julio (quien es propietario de una pequeña tienda de conveniencia cerca de la casa de mis Padres en Xalapa). Los estudiantes mexicanos (estudiantes de universidades de Alemania, Austria, Francia, Holanda, entre otras) y Don Julio me dijeron “Ramiro, México nunca progresa porque siempre hacemos lo mismo o peor” Entonces, sin precipitación y firmemente pregunté (aquí en Europa y en Xalapa con Don Julio) “¿cómo esperamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo como sociedad?”. Esta verdad es prácticamente lo que dijo hace más de 60 años el Austriaco y Premio Nobel de Física, Dr. Albert Einstein, acerca de cómo esperamos obtener diferente
s resultados si hacemos lo mismo.
 
Ante el desarrollo competitivo mundial, ¿cómo esperamos tener más oportunidad de empleo, mejores salarios, mejores universidades, menos impuestos, menos corrupción, etc., si estamos avanzando como el cangrejo? Cada día apoyamos menos a la educación, a la lectura, al desarrollo de las capacidades intelectuales, a la inversión privada, a dar mejores servicios privados y públicos; y me refiero a padres y madres de familia, a estudiantes, a tíos, amigos, novias (os), todos estamos haciendo lo contrario para que mejoremos.
 
Las empresas regionales, nacionales y transnacionales de otros países, cada día invierten muchas horas hombre y recursos para buscar mejores y eficientes maneras de realizar sus procesos productivos y económicos (tal es el caso de Google, SAP, Coca-Cola, Starbucks, BMW, Walt Disney, etc.). Además, gobiernos como el de Alemania están realizando exámenes de competencias y capacitaciones para que los funcionarios públicos tengan una educación mínima estándar de universidad y que su perfil profesional además de sus habilidades físicas e intelectuales, sean adecuadas a la actividad que deben realizar competentemente.
 
Pero en México, cada día no hacemos otra cosa que reprocharnos unos a otros de que “anda mal la cosa” (cito a Don Julio), en vez de buscar la mejor manera de ser más competentes y eficaces. Y no hablo de los miles de “profesores” que apoyan estúpidamente a una mujer llena de un bizarro poder que ellos mismos le dan; ni tampoco me refiero a los miles de “profesionistas” o “ingenieros” que intentan ferozmente obtener un espacio en las mediocres empresas paraestatales PEMEX y CFE para que no hacer nada y ganar dinero; tampoco hago alusión a los miles de personas que hacen proselitismo con partidos, sólo para intentar estar en la nómina como parásito y tal vez si se puede, buscar hasta la candidatura simplemente para poder robar más. No amigas y amigos, no estudiantes, no profesoras y profesores, no “servidores” públicos, no me refiero a ellos, hablo de nosotros mismos.
 
Seamos directos, la competitividad requiere esfuerzo, auto esfuerzo, pero rinde dividendos. La vía de la competitividad, únicamente, hará que México salga del rezago económico, y así verdaderamente, distribuir la riqueza. Es muy claro, ¿cómo podemos tomar ventaja (de una vez por todas) de ser vecinos con Estados Unidos?, teniendo estándares empresariales competitivos y elevados, ¿cómo se puede generar una empresa competitiva?, simple, una empresa es el resultado de los esfuerzos, y si se cuentan con personal competitivo se logran altas ganancias (ahí está Google), ¿cómo podemos obtener puestos de trabajo en empresas competitivas?, siendo profesionistas competentes, altamente capacitados intelectual y académicamente. ¿Cómo puede el gobierno generar mayores ingresos nacionales (no sólo con altos impuestos y explotando a PEMEX, nuestro gallina de los huevos de oro)? Fomentando las exportaciones y solo las alcanzaremos siendo una sociedad competitiva. La competitividad potencializa círculos virtuosos que generan y regeneran procesos sociales, económicos y productivos.
 
Como esperamos mejorar si como estudiantes no estudiamos, si como profesores no enseñamos, si como trabajadores no trabajamos, si como empresarios no mejoramos nuestros servicios ni capacitamos a nuestros recursos humanos, si como madres o padres de familia no educamos a nuestros hijos, si como sociedad no leemos, si compramos televisiones más grandes y compramos libros más pequeños (si es que compran) y seguimos votando por los mismos sin pedir nada a cambio.
 

Amigas y amigos, estudiantes, madres y padres de familia, profesoras y profesores, profesionistas, en el contexto internacional real, en el que el mejor avanza, progresa y mejora, la única manera de ser un país, una sociedad, un estudiante y/o un profesionista competitivo, es ser una persona competitiva, no es demagogia ni retórica, es la verdad absoluta por más relativo que sea el contexto. Los exhorto a generar competitividad en sus círculos cercanos en su familia y amigos, eso realmente generará un mejor medio ambiente, un sistema político más saludable, un sistema económico más justo para todos y finalmente una sociedad más justa.
 
Recordemos lo que dijo el científico más sobresaliente del siglo 20: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”, no aceptemos el “así es México”.

Agradezco el tiempo invertido para leer esta nota, he invito a escribir sus comentarios.

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